Somos el conjunto de moléculas regeneradas de seres muertos. Fueron; Y ya no son.
Somos nada.
Miro al cielo, mientras fumo pensando si habrá vida en otros planetas. No me doy cuenta de que tengo los pies fríos de tenerlos descalzos en el balcón.
¿Qué somos? ¿Y, desde cuándo?
lunes, 4 de marzo de 2013
Pijamas de piel de gallina.
Salivas bailando al ritmo del humo de una cachimba. Se oye 'Gemidos'
en la radio, cuando mis dedos logran encontrar la emisora. Risas y
moqueos cuando mi cabeza, cabecita, no logra detener la salida de los
payasos de circo que escapan de mi boca. En la habitación que huele a
placer durante todo el fin de semana. En la habitación donde los cuadros
se mueven al ritmo de los golpes de la palestina que permanece tendida
en el exterior. Golpes inocentes con aspiraciones de ser grandes
placeres. Pijamas de piel, pieles de gallina. En la habitación donde las
salivas paran de bailar dejando oír un adiós que suena a 'necesito
verte de nuevo'.
viernes, 1 de marzo de 2013
Reir tarde.
Me preguntaste si podías pasar. Te dije que claro, que el problema es que quizá luego no querrías irte. Dos cafés y tres cachimbas después nos habíamos resumido los últimos dos años. Te reías y pensé que tampoco lo habría hecho tan mal. Me preguntaste si bailábamos. Bailar en mi salón nunca había sido una opción. Te reías y pensé que tampoco lo habría hecho tan mal. Nos despedimos y me dijiste que a veces era tan tonto como quién enciende la luz para poder ver la oscuridad. Debía ser verdad porque lo entendí tres semanas más tarde.
jueves, 14 de febrero de 2013
Y abro los ojos y no.
Me encantaba el olor a aftershave de tu entrepierna. Tus suaves muslos, el tacto terciopelado de tu clítoris y mi fría saliva resbalando por tu caliente sexo.
Si cierro los ojos más de 3 segundos seguidos, aún me pongo duro.
Si cierro los ojos más de 3 segundos seguidos, aún me pongo duro.
lunes, 21 de enero de 2013
Fotos de aquel viaje.
No salíamos de la habitación porque comprendimos que todo el turismo que necesitábamos era por nuestros cuerpos. Mi mano en tu entrepierna sabía todo lo que quería. Tu boca en mi oído le pedía todo lo que querías. Me perdía detalles, pero a tres milímetros es tan difícil, que a veces salía de la habitación y tú seguías con lo prohibido.
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