viernes, 2 de agosto de 2013

Todo bien.

Camino por nubes que explotan dejando cristales.
Camino entre sonrisas, que al fin y al cabo son bocas que enseñan sus dientes.
Me regalan caricias que me irritan la piel.
Caigo bien a todos, pero no soporto a nadie.
Según desde donde me mires, soy y no soy.

domingo, 21 de julio de 2013

Noche de carreteros.

La noche de carreteros consistía en pillar en las afueras e ir a la capital a venderlo más caro.

La última vez fue algo surreal, pero casi todas las veces lo era. Esta vez pillábamos durante toda la noche a un cantante de rap que tenía concierto esa misma noche. Íbamos a la sala cada vez que nos llamaban, él salia, le pillábamos e íbamos de nuevo al centro.

Cada noche de estas le tocaba a uno ser el conductor. Éste no puede hacerse de nada. No debe consumir. Mientras que el resto no para. Está el copiloto, que debe ayudar a encontrar las calles que nos dicen, pero acaba por obsesionarse por encontrar la canción idónea y no perder la mandíbula. La idea de estas noches es hacer algo de pasta, pero en realidad no ganamos casi nada. Nunca hablamos del tema.

En parte me gusta cuando me toca ser el conductor. El aire en la cara, la música (cuando no te la cambian) y alguien que dice: '¿Habéis visto psicosis IV? ¿No? Tenéis que verla, en serio'. Tengo la manía de bajar del coche en cada parada y tocar el asfalto. Frío en invierno, caliente en verano y tan duro. Debe ser horrible que sea el último contacto de alguien antes de irse.

La noche acabó llegando a casa. Un colega que se tira al sofá, porque no le apetecía irse a casa y yo que llego a mi cama a mirar el techo durante horas. No se debe consumir cuando se es conductor en una noche de carreteros, pero no es fácil.

jueves, 13 de junio de 2013

Me escondo.

Me comporto como un animal y al rato como un cachorro metiendo mi cara entre tu muslo y el colchón.
Dejame pasar la mañana aquí, prometo no molestar.

miércoles, 5 de junio de 2013

Emisor.

Me acuerdo que era verano, tenía siete u ocho años y todos estaban tomando la siesta. Yo estaba con mis juguetes, en el suelo del salón cuando me llamaste y me hiciste un gesto para que te siguiera. Me llevaste hasta la pila, que estaba llena de agua en el corral y me explicaste que había que vivir el momento, intentar ser feliz y cumplir las metas. Entonces cogiste mi cabeza y la metiste en el agua. Recuerdo como pensé que era una broma, hasta que empezó a escocerme la nariz, golpeaba con las piernas para escapar, el dolor en el pecho del mármol de la pila. Como las burbujas de aire golpeaban mis ojos que estaban abiertos. Me dejaste salir y tomé una larga bocanada de aire. Apenas conseguía llorar, cuando me dijiste que nadie era inmortal, que somos una especie frágil y podemos dejar de existir en casi cualquier instante y por eso había que vivir el momento.
Eras (y seguirás siendo) un puto alcohólico, pero sabías hacer llegar el mensaje.

martes, 28 de mayo de 2013

Lunes.

Me dijiste que eras más de DC Comics que de Marvel y aún así te seguí hasta tu casa. Un lunes que ya olía a martes de resaca. Me hiciste cosas con las manos que nadie me había hecho con la boca. En tu cintura leí un tattoo que ponía 'Si has llegado hasta aquí, no pares.'. Compredí que la combustión espontánea no existe, pero hay algo muy parecido que llega a quemar.

domingo, 5 de mayo de 2013

¿Cómo llegué?

Le lame la mano y le llama amo. Se gira hacía mí, se acerca gateando como un animal y comprueba que estoy bien atado a la silla con una mano. La otra baja mi bragueta y deja al descubierto un futuro duro secreto. Vuelve con su amo gateando, parando en el trayecto un par de veces para comprobar que sigo admirando la escena.
El olor a lubricante, sudor y sexo lo cubren todo mientras su cuerpos se golpean.
Mi polla señala mi barbilla y puedo notar como palpita pidiendo una lengua caritativa a gritos. Ella me mira y sonríe entre gemidos. Él es su amo y está claro que yo soy su esclavo, o algo más perturbado que por ahora no me desagrada.

sábado, 4 de mayo de 2013

Me acordé de ti y de todas las demás.

A todas las que decepcioné os pido paciencia.
Que de todas es verdad que sólo una realmente me importó.
A todos los que decepcioné os pido perdón,
os prometo que sólo quería probar.
En mi fiesta habrán varios bailes,
en todos fingiré saber bailar.